Neuromarketing: El cerebro triuno o teoría de los 3 cerebros ¿Qué es?, ¿Con qué se come?

En 1960, el doctorante Paul D. MacLean postuló que la estructura cerebral del ser humano obedecía a un proceso evolutivo de adaptación. En este proceso, podían distinguirse tres estructuras perfectamente, las cuales podían explicar de forma simple y certera el comportamiento humano. Denominó así la arquitectura del cerebro en tres componentes: un cerebro reptiliano, un cerebro límbico, y un cerebro neocortical complejo. A cada una de estas regiones les atribuyó funciones ligadas a su semejante biológico. Así, el cerebro reptiliano controlaba los procesos de supervivencia, el cerebro límbico era el centro de las emociones e impulsos de deseo, y el cerebro neocortical era el centro de los pensamientos, la abstracción matemática y el lenguaje verbal.

Pese a su rápida aceptación en el campo de la psiquiatría, los neurobiólogos y los neurofisiólogos nunca reconocieron en la teoría de MacLean mayor aportación que la diferenciación del cerebro límbico (ligado a emociones) como una estructura primordial en el comportamiento. Por el contrario, con el surgimiento de las herramientas de neuroimagen tales como la tomografía por emisión de positrones y la resonancia magnética funcional (fMRI) revelaron que tal distinción estructural no existe, y que la arquitectura cerebral es mucho más compleja de lo que pudo haber imaginado MacLean. Por su parte, los neuronatomistas han comparado las secuencias de ADN de estructuras similares en diferentes especies encontrando que el postulado del cerebro triuno no pasa de ser una buena analogía.

Existen 3 grandes descubrimientos que son incompatibles con el cerebro triuno:

  1. El cerebro triuno se basa en la idea de una evolución humana lineal, idea que fue abandonada por los biólogos evolutivos en 1980, favoreciendo el modelo ramificado de la evolución.
  2. La decodificación del genoma humano en la década de 2000 nos dio una base molecular para demostrar la vinculación entre las especies. Bajo este enfoque, hemos descubierto que la genética del cerebro humano comparte similitudes importantes con la de los ratones, y que el “complejo reptiliano” está limitado genéticamente a los vertebrados modernos en lugar de genes de reptiles.
  3. La citoarquitectura de la “neocorteza humana”, como fue nombrada por el modelo triuno, está presente en varios no-mamíferos. Si bien no se presenta en la misma estructura que el cerebro humano, áreas paleales han sido identificadas en pájaros; y son responsables de las mismas funciones que la corteza humana tales como el aprendizaje y la solución de problemas.

Popularización

La popularidad del cerebro triuno se le debe en gran parte a Carl Sagan, quien incluyera esta teoría en su libro “los Dragones del Edén”. Sería injusto, sin embargo, juzgar a Sagan, ya que en la época en que escribió su libro (1977), la teoría de los tres cerebros estaba en su máximo apogeo y era la teoría científica mejor aceptada para explicar el comportamiento humano. Su facilidad y simplismo ha permitido además que personas no entendidas en el campo de las neurociencias la utilicen para explicar de forma superficial procesos como la toma de decisiones, la dinámica organizacional e incluso el comportamiento de los mercados de consumo.

En resumen, el cerebro triuno fue popular y científicamente preciso en el momento en que fue publicado (hace más de 50 años), pero como la ciencia ha avanzado, el conocimiento que soportaba su concepción ha sido reemplazado por nuevos y más precisos avances en el entendimiento del cerebro humano.

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