El mercado laboral peruano mantiene una de las tasas de informalidad más altas de América Latina, pese a la recuperación económica del país. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el 70,2% de los trabajadores peruanos —12,3 millones de personas de un total de 17,6 millones de ocupados— trabajó en condiciones informales durante 2025, sin acceso a seguro de salud, aportes previsionales ni estabilidad contractual. La informalidad alcanza niveles extremos en el área rural (94,8%) y en las microempresas (88,6%), confirmando que el crecimiento económico, por sí solo, no ha logrado resolver un problema estructural del mercado laboral peruano.
Siete de cada diez trabajadores, sin protección social
El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) confirmó, a través de su Encuesta Permanente de Empleo Nacional (EPEN), que la tasa de empleo informal a nivel nacional alcanzó el 70,2% en 2025, según Infobae. Esto significa que, de los 17,6 millones de personas ocupadas en el país, aproximadamente 12,3 millones tienen empleos informales, sin acceso a beneficios laborales básicos ni protección social — es decir, siete de cada diez peruanos que trabajan lo hacen sin un contrato formal que les garantice derechos laborales elementales.
Un informe técnico anterior del INEI, correspondiente al periodo abril 2024-marzo 2025, había registrado una cifra muy similar: 70,7% de los ocupados trabajaba en condiciones informales, mientras solo 29,3% contaba con empleo formal con derechos y protección social — confirmando que la informalidad es una condición estructural y persistente del mercado laboral peruano, no un fenómeno coyuntural asociado a un periodo específico de medición.
La brecha entre el campo y la ciudad, la más marcada del sistema
La disparidad geográfica es uno de los rasgos más contundentes del problema de informalidad en Perú. Según Infobae, la informalidad laboral afecta al 94,8% de los trabajadores en el área rural, frente al 64,5% en zonas urbanas — una brecha de 30 puntos porcentuales que confirma que, en el campo peruano, el empleo formal es prácticamente la excepción, no la norma. Datos más recientes, correspondientes al periodo abril 2025-marzo 2026 y publicados el 15 de mayo de 2026, según Infomercado, mantienen ese patrón con cifras muy cercanas: informalidad rural de 94,5% frente a apenas 5,5% de empleo formal, y una brecha urbana de 64,2% frente a 35,8% de formalidad.
Las mujeres y los jóvenes, los más afectados
El género y la edad también marcan diferencias significativas dentro del panorama de informalidad laboral peruana. Según Infobae, la informalidad afecta más a las mujeres (72,7%) que a los hombres (68,2%). El informe más reciente de Infomercado, con datos hasta marzo de 2026, confirma esta brecha de género con cifras similares: 72,1% de informalidad entre las mujeres ocupadas frente a 68,0% entre los hombres.
La edad es, sin embargo, el factor con la brecha más pronunciada de todas las variables analizadas: entre los jóvenes de 14 a 24 años, la tasa de informalidad llegó a 84,8%, según el informe más reciente del INEI — es decir, más de ocho de cada diez jóvenes peruanos que trabajan lo hacen sin ningún tipo de protección laboral formal, un dato que compromete directamente sus posibilidades futuras de acumular historial previsional y acceso a beneficios sociales de largo plazo.
El nivel educativo, un factor determinante
Otro hallazgo relevante del informe del INEI es la relación directa entre nivel educativo e informalidad laboral. Según Infobae, la tasa de empleo informal alcanza el 94,7% entre los trabajadores con educación primaria o menor nivel — prácticamente la totalidad de este grupo trabaja sin protección social formal. Datos de un informe técnico anterior del INEI, correspondiente al periodo julio 2024-junio 2025, confirman este patrón con una cifra muy similar: 94,4% de informalidad entre la población con educación primaria o menor nivel, seguida por 81,2% entre quienes alcanzaron educación secundaria — una gradiente clara donde cada nivel adicional de educación formal completado se asocia con una reducción sustancial de la probabilidad de trabajar en condiciones informales.
El tamaño de la empresa, el factor más determinante de todos
Entre todas las variables analizadas por el INEI, el tamaño de la empresa muestra la correlación más marcada con la condición de formalidad del trabajador. Según Infobae, en negocios de 1 a 10 trabajadores, el 88,6% de los empleados es informal; en empresas medianas (11 a 50 trabajadores) esa tasa baja considerablemente a 44%; y en las grandes empresas (más de 50 trabajadores) se reduce hasta 15,6% — una diferencia de más de 70 puntos porcentuales entre el extremo de la microempresa y el de la gran empresa, que confirma que la escala del negocio es, probablemente, el predictor individual más fuerte de si un trabajador peruano tendrá o no acceso a protección laboral formal.
Los sectores más afectados: agricultura, pesca y minería a la cabeza
Por rama de actividad económica, el patrón de informalidad también muestra variaciones considerables. Según Infobae, la agricultura, pesca y minería concentran el mayor porcentaje de informalidad, con 91,1%, seguidos por el sector de servicios, con 57,6%. El informe más reciente de Infomercado, con datos hasta marzo de 2026, confirma el liderazgo del sector agropecuario y añade el desglose de otros sectores relevantes: agricultura, pesca y minería mantienen el 91,1% de informalidad, seguidos por construcción, con 76,6%, y comercio, con 71,3% — sectores que en conjunto emplean a una porción muy significativa de la fuerza laboral peruana, particularmente en zonas urbanas y periurbanas del país.
Una mejora marginal, pero la magnitud del problema sigue siendo estructural
Pese a la persistencia del problema, los datos más recientes muestran una tendencia levemente favorable. Según Infomercado, entre abril de 2025 y marzo de 2026, la informalidad laboral se ubicó en 69,8%, con el empleo formal llegando a 30,2% — una mejora marginal frente al 70,2% del periodo anterior. Datos de Statista, con base en cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), confirman esta tendencia de mejora gradual: en 2024, el empleo informal representó el 72,1% del total de la población ocupada peruana, una cifra que ya mostraba una disminución frente al año anterior, aunque Perú se mantiene, según el mismo análisis, como uno de los países de América Latina con el nivel más alto de empleo informal de toda la región.
El mismo informe de Infomercado destaca un dato adicional relevante dentro de ese contexto de mejora marginal: el subempleo bajó a 41,4% en el periodo más reciente analizado — sugiriendo que, aunque la informalidad como condición contractual se mantiene prácticamente estable, la calidad general del empleo (medida por indicadores complementarios como el subempleo) sí mostró cierta mejora durante el periodo.
El consenso analítico: crecimiento económico no es suficiente por sí solo
Uno de los hallazgos más importantes de este panorama, según el propio análisis de Infobae, es que el desempeño del sector público durante 2025 mostró una consolidación progresiva del empleo formal, aportando previsibilidad en un contexto económico marcado por la recuperación y el crecimiento del empleo privado. Sin embargo, pese a esos avances puntuales en el empleo formal, la informalidad siguió dominando el mercado laboral peruano en su conjunto durante todo el año.
La conclusión central que se desprende de los datos, según el mismo medio, es contundente: la magnitud del problema revela que el crecimiento económico y la creación de empleo no siempre se traducen en mejores condiciones laborales para la mayoría de la población. El mercado laboral peruano durante 2025 mostró un comportamiento marcado por contrastes: por un lado, el empleo formal continuó expandiéndose, impulsado principalmente por el sector privado y acompañado por un crecimiento más moderado pero sostenido en la planilla estatal; por otro, la informalidad siguió siendo la condición predominante para la mayoría de los trabajadores, reflejando problemas estructurales que el dinamismo económico, por sí solo, no ha logrado resolver.
Lo que pierde un trabajador informal, en términos concretos
Más allá de las cifras agregadas, es importante entender qué implica exactamente la condición de informalidad para un trabajador peruano individual. Según Infobae, los trabajadores informales en Perú pierden acceso a la Compensación por Tiempo de Servicios (CTS) —un beneficio laboral equivalente a un fondo de ahorro obligatorio que los empleadores formales deben depositar a favor de sus trabajadores—, seguro de salud a través de EsSalud, y aportes al sistema de pensiones. Esto significa que, para millones de trabajadores peruanos, cualquier problema de salud grave o la llegada de la vejez representa un riesgo financiero que deben enfrentar sin la red de protección social que, en teoría, debería sostener a la fuerza laboral formal del país.
Un análisis de Buenos Empleos precisa además la estructura formal del mercado laboral peruano, que teóricamente debería facilitar el tránsito hacia la formalidad: existen principalmente tres regímenes laborales en el país —el régimen general, el régimen de la pequeña empresa y el régimen de la microempresa—, además de regímenes especiales para sectores específicos como agricultura, minería, construcción civil, trabajo del hogar y trabajadores extranjeros, según Germán Lora, socio de Damma Legal Advisors, citado por Infobae. Pese a esta variedad de regímenes diseñados para facilitar distintos niveles de formalización según el tamaño y sector del negocio, la persistencia de tasas de informalidad superiores al 70% sugiere que estos mecanismos, por sí solos, no han sido suficientes para revertir la tendencia estructural del mercado laboral peruano.
Qué significa esto para una marca de retail, servicios financieros o consumo masivo en Perú
- La altísima informalidad en microempresas (88,6%) frente a grandes empresas (15,6%) sugiere que cualquier estrategia de inclusión financiera o de productos de crédito dirigida a trabajadores peruanos debería diseñar mecanismos de verificación de ingresos alternativos a la nómina formal tradicional, dado que la gran mayoría de la fuerza laboral no cuenta con un comprobante de ingreso convencional.
- La brecha extrema entre informalidad rural (94,8%) y urbana (64,5%) confirma que cualquier estrategia de expansión de servicios financieros, seguros o retail formal hacia zonas rurales peruanas debe partir de una base de clientes con ingresos irregulares y sin historial crediticio tradicional, lo que exige productos y modelos de evaluación de riesgo específicamente adaptados a esa realidad.
- La correlación entre bajo nivel educativo (94,7% de informalidad) y precariedad laboral sugiere una oportunidad de mercado para programas de capacitación técnica y certificación de habilidades que faciliten la transición hacia el empleo formal, un segmento donde tanto el sector público como empresas privadas de formación técnica podrían encontrar demanda genuina y creciente.
- El hecho de que la informalidad se mantenga prácticamente estable pese al crecimiento económico sostenido del país es una señal relevante para inversionistas y empresas que evalúan el mercado de consumo peruano: una porción mayoritaria de la población ocupada no cuenta con ingresos estables ni protección social, lo que condiciona directamente los patrones de ahorro, gasto y acceso a crédito formal de gran parte de los consumidores del país.
Fuentes
- Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), Encuesta Permanente de Empleo Nacional (EPEN) — cifras oficiales de empleo formal e informal en Perú por área geográfica, sexo, edad, nivel educativo, tamaño de empresa y sector económico durante 2025 y el periodo abril 2025-marzo 2026, vía Infobae e Infomercado
- Germán Lora, socio de Damma Legal Advisors — estructura de los regímenes laborales vigentes en Perú, vía Infobae
- Organización Internacional del Trabajo (OIT), vía Statista — comparación histórica del empleo informal en Perú entre 2010 y 2024 y su posición relativa dentro de América Latina
- Buenos Empleos — contexto adicional sobre la definición y estructura del empleo informal en Perú, con cifras del primer trimestre de 2025
Este es un análisis editorial de Blue Insights sobre datos públicos de terceros, no una investigación primaria de Blue. Ver metodología.
Preguntas Frecuentes
Fuentes Citadas
- Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), Encuesta Permanente de Empleo Nacional (EPEN) — cifras oficiales de empleo formal e informal en Perú por área geográfica, sexo, edad, nivel educativo, tamaño de empresa y sector económico durante 2025 y el periodo abril 2025-marzo 2026, vía Infobae e Infomercado ↗
- Germán Lora, socio de Damma Legal Advisors — estructura de los regímenes laborales vigentes en Perú, vía Infobae ↗
- Organización Internacional del Trabajo (OIT), vía Statista — comparación histórica del empleo informal en Perú entre 2010 y 2024 y su posición relativa dentro de América Latina ↗
- Buenos Empleos — contexto adicional sobre la definición y estructura del empleo informal en Perú, con cifras del primer trimestre de 2025 ↗
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