El concepto «Human Made» como atributo de marca
Durante años, en plena hemorragia comunicacional, empresas y marcas de todo tipo han perseguido automatizar la producción de contenidos para ganar velocidad, volumen y eficiencia con el objetivo de mantener su presencia mediática. La Inteligencia Artificial generativa ha llevado esa lógica muchísimo más lejos de lo que podríamos haber imaginado hace no mucho tiempo y, en un momento en el que generar un texto, una imagen o un vídeo resulta extraordinariamente fácil, lo humano empieza a adquirir, de nuevo, un valor diferencial.
El concepto «Human Made» aplicado a la comunicación puede llegar a percibirse casi de la misma manera que en otros ámbitos donde se reivindica lo artesanal, lo local o lo hecho a mano. Y eso no es porque un contenido generado por IA sea necesariamente peor, sino porque cambia la percepción de su valor. Si el coste de producir contenido tiende a cero, la atención, el criterio, la experiencia y la autoría humanas pueden convertirse en señales de calidad y en un claro elemento de diferenciación.
Conviene, no obstante, no ser demasiado simplistas al respecto: «humano» no equivale necesariamente a bueno, de la misma manera que «generado con IA» no equivale a malo. El valor diferencial de la intervención humana no reside automáticamente en una mayor calidad, sino en aquello que puede aportar al proceso: criterio, intención, experiencia y personalidad.
«Si el coste de producir contenido tiende a cero, la atención, el criterio, la experiencia y la autoría humanas pueden convertirse en señales de calidad y en un claro elemento de diferenciación».
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