Es noticia: Dos años de prisión por el deepfake sexual de Meloni: Italia marca el camino que el resto de Europa tardará en seguir
Italia ha dictado sentencia por el deepfake pornográfico de la primera ministra Giorgia Meloni. Dos hombres han sido condenados a poco más de dos años de prisión cada uno y Meloni ha obtenido una indemnización de 100.000 euros, que anunció que donará a un fondo de apoyo a víctimas de violencia de género. Lo cuenta la prensa italiana con cobertura internacional este octubre de 2026. Es la primera sentencia de este calibre bajo la legislación italiana que incorpora las disposiciones del artículo 50 de la AI Act europea, y convierte a Italia en el primer Estado miembro en pilotar la ley ante un tribunal penal.
La víctima era una de las personas más poderosas del mundo. Eso ha hecho posible la condena. Lo que no está tan claro es qué ocurre con los millones de víctimas anónimas para las que no existe ni prensa ni abogados dispuestos a pelear.
Llevo cubriendo la intersección entre IA y legislación desde 2013 y pocas veces he visto un caso con mayor potencial de precedente. El problema es que los precedentes, para valer, necesitan infraestructura judicial que los aplique. Europa tiene la ley. Lo que le falta son jueces, fiscales y peritos que sepan usarla.
Los dos condenados crearon y distribuyeron un vídeo sexual con la cara de Meloni superpuesta mediante IA generativa. El material circuló en redes durante semanas antes de que la fiscalía italiana actuara. La investigación duró varios meses y culminó en la condena por daños a la reputación y vulneración de la privacidad bajo el marco penal italiano reforzado por las disposiciones de la AI Act para contenido sintético de personas reales.
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