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La cara oculta de la IA y la criptoeconomía: el reto energético de los data centers | Qué está pasando

Fuente: BigData Magazine • 27 Oct 2026
La cara oculta de la IA y la criptoeconomía: el reto energético de los data centers | Qué está pasando
Resumen

La inteligencia artificial, los servicios en la nube y la criptoeconomía están transformando la forma de procesar información, prestar servicios digitales y gestionar transacciones. Aunque sus aplicaciones son diferentes, todas dependen de una infraestructura física que necesita electricidad para funcionar. Los modelos de IA se entrenan y ejecutan en servidores equipados con procesadores especializados; la computación en la nube permite utilizar recursos informáticos alojados en centros de datos remotos, y la minería de Bitcoin emplea equipos de cálculo para participar en el mecanismo de prueba de trabajo que mantiene la seguridad de su red.

Esta actividad digital tiene una repercusión energética que a menudo queda fuera de la experiencia cotidiana de los usuarios. Detrás de cada servicio intervienen servidores, redes de comunicaciones, sistemas de refrigeración y equipos de alimentación eléctrica que deben dimensionarse de acuerdo con las cargas que soportan. La expansión de la IA generativa está elevando especialmente las necesidades de cálculo, con aceleradores de alta potencia que concentran una demanda eléctrica considerable en espacios reducidos.

Las cifras permiten comprender la magnitud del cambio. La Agencia Internacional de la Energía (IEA), en su informe Energy and AI, estima que los centros de datos consumieron alrededor de 415 TWh de electricidad en 2024, aproximadamente el 1,5 % de la demanda eléctrica mundial. Su escenario base prevé que el consumo alcance unos 945 TWh en 2030, más del doble en seis años. La electricidad utilizada por los servidores acelerados, impulsados principalmente por la IA, crecería a un ritmo medio anual del 30 % hasta ese año.

La minería de Bitcoin añade otra dimensión a esta demanda de cálculo intensivo, aunque responde a una lógica distinta de la de los centros de datos que alojan aplicaciones empresariales o modelos de inteligencia artificial. El consumo de estas redes depende, entre otros factores, del número y la eficiencia de los equipos de minería y de las condiciones económicas de la actividad. Conviene distinguir ambas realidades para analizar con rigor sus necesidades energéticas.

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