El panorama: Google deberá abrir su negocio publicitario a sus competidores y quedará bajo supervisión durante seis años | Análisis Especial
Google se ha librado de tener que vender AdX y DFP, dos de los pilares de su imperio publicitario, pero estos deberán dejar de funcionar como un ecosistema cerrado y privilegiado frente a sus competidores, facilitando que publishers y anunciantes trabajen con otras plataformas. Así lo establece la sentencia del caso antimonopolio que enfrentaba al Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) con la tecnológica.
Y es que, si bien a principios de septiembre la jueza Leonie Brinkema anunció que la tecnológica no tendría que deshacerse de AdX y DFP, nos faltaba saber qué medidas correctivas se aplicarían a Google tras ser declarado culpable de monopolio en el ámbito de la publicidad programática digital. Dos semanas después, ya conocemos la sentencia completa dictada por la justicia estadounidense.
El fallo del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Este de Virginia ha rechazado la posición de Google y ha confirmado que los remedios antimonopolio deben procurar poner fin al monopolio ilegal, impidiendo la autopreferencia y restaurando la competencia justa en el mercado de la publicidad en línea.
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