Lo nuevo: Revolut entregó pasaportes de clientes a estafadores que usaron el dominio real de una agencia gubernamental
No hubo hackeo. No hubo malware. No hubo credenciales robadas. Alguien escribió emails desde una dirección de correo electrónico que pertenecía realmente a un organismo gubernamental y Revolut los respondió como si fueran legítimos, porque lo eran. El resultado: fechas de nacimiento, domicilios postales, emails, teléfonos y documentos de identidad —incluidos pasaportes y carnets de conducir— de un número no revelado de clientes pasaron a manos de criminales.
Revolut confirmó el incidente y precisó que sus sistemas no fueron vulnerados y que los fondos de los clientes están intactos. La historia la rompió el investigador cripto ZachXBT el viernes 12 de septiembre, apuntando a que el objetivo fueron individuos con patrimonio elevado. El mismo día que se lanzó al banco privado con un umbral mínimo de 500.000 libras esterlinas para acceder, la empresa tiene un problema de credibilidad con exactamente ese perfil de cliente.
Los bancos, las telcos y otras empresas reciben peticiones de datos de manera rutinaria de fuerzas del orden y agencias gubernamentales. El proceso existe porque lo exige la ley. El personal está entrenado para tratar esas peticiones como legítimas porque la alternativa —tratar toda petición oficial como sospechosa— tampoco es viable para una empresa que opera bajo régimen bancario.
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