Una nueva espuma metálica compuesta puede absorber más energía de choque que el acero convencional sin añadir peso: el material que podría rediseñar los raíles frontales del coche
Investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte han publicado en el Journal of Composites Science los resultados de un estudio que compara el rendimiento de raíles frontales fabricados con Composite Metal Foam (CMF) frente a los aceros y aluminios convencionales en impactos frontales a 55 mph (88 km/h). El resultado principal: el CMF absorbe más energía de impacto de forma progresiva, lo que se traduce en una desaceleración más suave del vehículo y menos carga sobre el habitáculo —sin añadir peso ni longitud al raíl.
El CMF —espuma metálica compuesta— es un material formado por esferas huecas de acero inoxidable encapsuladas en una matriz metálica del mismo material. El resultado es un material que combina baja densidad con una capacidad excepcional de absorción de impactos compresivos. Sus aplicaciones potenciales abarcan desde alas de aeronaves hasta blindaje vehicular y blindaje corporal, pero este estudio es específicamente el primero en evaluar su uso como componente estructural en los raíles frontales de automóviles de pasajeros.
El raíl frontal es la estructura que conecta el parachoques con el chasis del vehículo. Su función en un accidente frontal es absorber la energía del impacto de forma progresiva —deformándose de manera controlada— antes de que esa energía llegue al habitáculo. Un raíl que absorbe bien aplana la curva de desaceleración que experimenta el ocupante; un raíl que falla o transmite energía de forma pulsante produce el tipo de sacudidas que generan daño craneal.
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