Una planta desalinizadora china reduce el consumo energético un 60% y convierte los residuos en sal comercial
La desalinización tiene mala prensa en el debate energético, y con razón: las plantas convencionales consumen entre 3 y 10 kilovatios hora por metro cúbico de agua producida, dejando atrás salmuera concentrada difícil de gestionar. Un proyecto en Caofeidian, Tangshan (China) acaba de demostrar que ambos problemas son solucionables a la vez. La planta reduce el consumo energético un 60% respecto al promedio industrial y aprovecha los residuos de sal como materia prima para la industria química. Lo reporta Interesting Engineering el 12 de octubre de 2026 citando datos de la propia instalación.
El proceso es más ingenioso de lo que el titular sugiere. En lugar de desechar la salmuera concentrada —el residuo habitual de la desalinización por ósmosis inversa—, el sistema la somete a un proceso secundario que lleva la concentración de sal hasta 120 gramos por litro, el umbral necesario para usarla como materia prima en la fabricación de carbonato sódico (soda ash). Una pipeline de 50 kilómetros conecta la planta con una fábrica de soda ash que antes dependía de sal extraída por minería.
La respuesta tiene dos patas. La primera es técnica: membranas de ósmosis inversa de nueva generación con mayor eficiencia de rechazo de sal, que reducen las pasadas necesarias para obtener agua potable. La segunda es sistémica: el calor residual del proceso industrial de la fábrica de soda ash cercana se usa para alimentar la etapa de concentración de salmuera, en lugar de desperdiciar esa energía al ambiente.
Es termodinámica aplicada con sentido: los sistemas industriales adyacentes se alimentan mutuamente. La planta en su fase 3 aspiraba a tratar cerca de 100 millones de toneladas de agua por año, lo que la situaría entre las instalaciones de desalinización industrial más grandes de China, aunque los datos de capacidad actual de las fases 1 y 2 no están publicados con detalle.
Serás redirigido al portal original.